Stefani Faundez

Docente Psicología Ancud

Fue en 2023 cuando Stefani Faundez Cárcamo (28) se incorporó como profesora en la Universidad de Aconcagua, en la carrera de Psicología. No poseía experiencia previa en el aula, sin embargo, esta psicóloga osornina llevaba dentro de sí una habilidad innata para enseñar y comunicar. “Eso ha sido algo que he tenido desde muy chica en realidad y siempre ha estado en mí, y traté de integrarlo en los espacios que pudiera”, afirmó nuestra entrevistada.

En su vida profesional, ajena todavía a la docencia, Stefani ya había encontrado espacios para la difusión de conocimientos, como sucedió con la creación periódica de cápsulas informativas para el programa Elige Vida Sana o su participación como expositora en talleres y cursos para los Organismos Técnicos de Capacitación (OTECs).

Pero no fue sino hasta su incorporación al cuerpo docente de la Sede Ancud en que, a través de sus clases, Stefani pudo involucrarse directamente en el proceso de aprendizaje de sus estudiantes, abarcando diversas áreas como la social, la psicopatología y, últimamente, el área clínica.

“Posee un carisma notable, una ética intachable y una gran empatía. Su escucha activa y su profundo compromiso con su labor docente han generado una alta estima entre las estudiantes”, comentó Camila Vallejos, Directora de Carrera de Psicología Sede Ancud.

Un pilar en que basa su ejercicio docente es la retroalimentación con el grupo que integra su curso. La docente ve en este ejercicio una poderosa herramienta capaz de propagar el conocimiento y ser fiel reflejo de “nuestro ciclo vital como personas” (sic).

“Yo hoy soy docente, pero también fui estudiante. Entonces me representa cómo podemos ir reciclando los saberes e ir generando una ‘ecología del conocimiento’, en que replico lo que me enseñaron, pero con un enfoque más pulido. También insto a mis alumnos a retroalimentarse, ya que como agentes socializadores que somos, somos maestros y aprendices en la vida”, afirmó Stefani con serenidad.

Esta retroalimentación no sería posible sin el espíritu de respeto que nuestra entrevistada fomenta en su clase, entre compañeros, de clase a profesora y viceversa. “Así podemos generar un proceso súper lindo de crecimiento y de formación académica. Mientras exista el respeto, todo es conversable. Siempre les digo que yo no me sitúo desde una jerarquía de poder, sino más como una ‘facilitadora’, como un puente facilitador”, comentó.

Esta cercanía le ha permitido moverse con libertad y hacer trabajos prácticos y significativos para los estudiantes. Uno de ellos fue que redactaran una carta sobre una experiencia personal que los hubiera marcado, vinculándola con algún contenido teórico del curso. La condición era clara: debía ser escrita a mano, no digital.

“La escritura manual genera una conexión narrativa distinta con la experiencia. Al leer esas cartas en casa, me conmoví profundamente. Muchos compartieron historias íntimas sobre por qué eligieron esta carrera, otras personas hablaron de momentos en que incluso se cuestionaron la vida. Otros me dijeron, ‘Profe, esto nunca lo había contado, y siento que algo se sanó’. Eso es lo más valioso: cuando la teoría se vuelve experiencia vivencial”, recordó.

Ese vínculo entre lo académico y lo personal no solo ha cambiado a los estudiantes, sino también a ella como docente. “La escucha activa, que como psicóloga ya traía incorporada, se me amplió en el aula. Fue para mí otra forma de escuchar, más abierta, más conectada. También he aprendido a comunicar distinto, a modular mi locución para que el mensaje realmente llegue”, reflexionó.

Uno de los momentos más reveladores de su clase surgió de forma espontánea. Stefani invitó a sus estudiantes a pensar en una decisión que creían haber tomado racionalmente, y luego analizar si, en el fondo, había un componente afectivo detrás. “Lo interesante fue que muchos descubrieron que esas decisiones, supuestamente racionales, estaban fuertemente influenciadas por emociones. Ese tipo de reflexión no estaba en la pauta académica, pero nació desde el aula. Y eso también es aprendizaje”, afirmó.

En su rol docente, Stefani ha encontrado una forma de integrar su identidad como psicóloga con su vocación pedagógica. “El aula no es solo un lugar para memorizar conceptos. Es un espacio donde se resignifican vivencias, donde se aprende a conocerse, donde incluso se puede sanar. Y en ese proceso, estamos todos involucrados”, concluyó.